Medellín

Bogotá y Medellín, las más prósperas

Octubre 30 de 2014

Bucaramanga es la tercera en el índice de prosperidad urbana en el país, señala Eduardo López Moreno, investigador de ONU Hábitat, quien presentará el estudio durante el Foro de El Espectador.

Bucaramanga es la tercera en el índice de prosperidad urbana en el país, señala Eduardo López Moreno, investigador de ONU Hábitat, quien presentará el estudio durante el Foro de El Espectador.

Que el papel de las ciudades toma cada vez más importancia en las políticas nacionales es un hecho. Hace 20 años el mundo reflexionaba sobre la necesidad de un desarrollo sostenible. Hoy la discusión incluye qué hacer con el futuro de las urbes. Sólo en Colombia el 80% de la población vive en ciudades, que son el motor del país.
Pero ¿cómo están hoy las urbes colombianas en prosperidad? Esta fue la pregunta que quisieron responder ONU Hábitat, Findeter, la CAF, la Secretaría de Desarrollo Económico y la Oficina de Prosperidad de la Presidencia en un reciente estudio que analizó las condiciones de 23 ciudades del país. Entre las principales fallas que comparten algunas capitales están la generación de empleo y la adecuada infraestructura. Eduardo López Moreno, investigador de ONU Hábitat, habló sobre este índice de prosperidad urbana con El Espectador, a propósito del Foro “Celebrando el Primer Día Mundial de las Ciudades”, que se realiza hoy y mañana en el Cubo de Colsubsidio (Carrera 30 con calle 52).
¿Cómo se elaboró el índice de prosperidad?
Encuestamos ciudadanos de 54 países y les pedimos que señalaran en una lista de 12 dimensiones las cinco más importantes para hablar de prosperidad. De ahí resultaron: productividad, infraestructura, equidad e inclusión, sostenibilidad medioambiental y calidad de vida (que en Latinoamérica se asocia a ciudades sin violencia, mientras en Asia a condiciones ambientales).
¿Cuál es la principal conclusión?
Las ciudades colombianas tienen poca información sobre espacio público, transporte y temas medioambientales (desechos sólidos, uso de energía, etc.). Esto sugiere una pregunta: ¿cómo se están decidiendo políticas sobre estas agendas con información limitada? La respuesta apunta a que se necesita integrar estos aspectos a la agenda de desarrollo urbano nacional.
¿Cómo les fue a las 23 ciudades al compararlas a nivel internacional?
En Colombia, la mayoría (17 ciudades) se ubican en un grupo llamado “valores moderados sólidos” de prosperidad. Por lo general, necesitan esfuerzos para avanzar en forma más armónica, atendiendo rezagos históricos y reduciendo las diferencias sociales y económicas que aquejan a su población. Algunas son Santa Marta, Barranquilla y Montería.
¿Cuáles lideran ese camino de prosperidad y cuáles son las últimas?
Las primeras en el selecto grupo de valores sólidos son, en orden, Bogotá, Medellín y Bucaramanga. Las que ubicamos en valores moderados débiles son Quibdó, Riohacha y Florencia.
¿Qué falta en las que tienen indicadores más bajos?
Una de las razones de los déficits en esas ciudades, con indicadores de 10 sobre 100 en la medición que hicimos, es que no se ha pensado claramente cómo crear empleo y dónde hacerlo. Así que varias ciudades sufren problemas de generación de empleo. En cuanto a la infraestructura social (salud, educación, zonas de recreación y culturales), a excepción de algunas ciudades, en general es pobre. Ahí están ciudades como Barranquilla y Santa Marta. A esto se suma que no hay una lógica de agrupar por clústeres de áreas específicas en las que se vincule infraestructura con zonas productivas.
¿Le llamó la atención alguna ciudad por sus buenos resultados?
Hay un caso curioso: Bucaramanga. Aparece en la lista de las más productivas y no es una ciudad más grande como Cali o Barranquilla, lo que significa que tenemos que estudiar más las ventajas que las ciudades ofrecen en una perspectiva regional y geográfica e intentar reposicionarlas rápidamente para que se hagan productivas.
Y al comparar ciudades ¿Hay brechas muy grandes?
En Colombia no hay una brecha grande, hay homogeneidad, lo que significa que el sistema de ciudades funciona, pero hay que potenciarlo.
¿Qué quiere decir con potenciarlo?
Hay que evitar la preeminencia de Bogotá y Medellín a largo plazo. La lógica de un sistema de ciudades de diferentes escalas y geografía está funcionando, pero hay fuerzas que tienden a romper ese equilibrio. Si vinculamos esto a la política de prosperidad nacional, hay que repensar el atributo que estas ciudades deben tener en el sistema nacional. Cada una debe tener un papel más protagónico en la agenda del desarrollo nacional y no unas cuantas. Creo que el Gobierno tiene claro esto.
¿Cuál puede ser el siguiente paso?
Hay que pensar en temas subregionales, pero fundados no en regiones históricas sino en fuerzas motores de cada ciudad. Se puede pensar en términos de geografía económica y de corredores urbanos como en el Eje Cafetero o la región Caribe.
¿Qué hacer con ciudades históricamente olvidadas como Quibdó y Florencia, que aparecen con los índices más bajos?
Después de los resultados del estudio, la idea es convocar consultas públicas y a expertos para ver qué tipo de políticas convienen donde detectamos fallas. Con estos datos, lo que se decida en una ciudad como Florencia, puede hacerse midiendo el impacto en las diferentes dimensiones, porque puede tomarse una decisión productiva, pero hay que mirar cómo impacta la equidad de la región.
¿Colombia necesita pensar en una política urbana nacional?
El objetivo de este índice de prosperidad urbana es dar la posibilidad de discutir una política nacional que abra canales de participación. Incluso, la paz y la reducción de la desigualdad en el campo y la ciudad tienen que ver mucho con este modelo sostenible. No es una discusión sobre 23 ciudades, sino sobre el futuro de la prosperidad urbana y de Colombia. La ciudad es el lugar donde se pueden dirimir conflictos y reducir en gran medida las diferentes crisis.
Prosperidad por dimensión
El estudio hizo un escalafón de las mejores ciudades, según cada dimensión de prosperidad.
Productividad (no sólo que tengan un PIB más alto sino número de empleos formales, economías de aglomeración que genera la ciudad, etc): Bogotá, Bucaramanga Medellín, Barranquilla y Cali.
Infraestructura (agua saneamiento, telecomunicaciones, conectividad en la ciudad en calles): Medellín, Pereira y Manizales.
Calidad de vida: Medellín, Bogotá, Cartagena y Bucaramanga.