Centros de consumo regulado de drogas: entrevista con Integración Social

Diciembre 01 de 2014

'Restricción fracasó en lucha contra las drogas': Integración Social Secretario Jorge Rojas habla de cómo aprovechar la experiencia de Canadá frente a consumo regulado.

'Restricción fracasó en lucha contra las drogas': Integración Social
Secretario Jorge Rojas habla de cómo aprovechar la experiencia de Canadá frente a consumo regulado.

Planes como el de Vancouver (Canadá) para disminuir el riesgo en adictos están siendo estudiados por las autoridades distritales.
Luego de un viaje a Vancouver (Canadá), el secretario de Integración Social, Jorge Rojas, realizó convenios con el gobierno de esa ciudad para que su experiencia sirva en la implementación de centros de autoconsumo regulado de drogas en Bogotá. Dijo que en los próximos meses se recibirá la visita del exalcalde de esa ciudad, Philip W. Owen, el pionero que se atrevió a abrir estos centros en su país.
¿Cuál fue el propósito del viaje a Vancouver?
Conocer la política de manejo integral del consumidor de sustancias psicoactivas, en especial la heroína y el crac, basados en los centros de consumo regulado y de sustitución y en las unidades móviles en ese país.
¿Qué experiencias encontró?
Que la adicción a estas sustancias psicoactivas se debe tratar como una enfermedad. En Vancouver duraron una década luchando para cambiar el modelo. Durante ese tiempo, muchas personas morían en las calles por sobredosis. La policía solo perseguía a los consumidores.
¿La prohibición y la sanción fracasaron?
No solo fracasaron sino que trajeron efectos colaterales, como el incremento de casos de VIH y hepatitis, muertes por sobredosis, violencia, corrupción e inseguridad. ¿Qué hace usted si su familiar o su vecino es drogodependiente? Lo expulsa a la calle, le quita sus derechos, lo trata como delincuente. Eso fue lo que motivó a organizaciones de la sociedad civil a movilizarse y a exigir otra política frente a las drogas en Vancouver.
¿Y cuál fue el resultado?
Hoy Vancouver, el Estado y la sociedad se basan en los cuatro pilares de política para habitantes de calle drogodependientes: prevención, aplicación de la ley, reducción del daño y tratamiento. Se le permitió al gobierno de Vancouver crear centros regulados de consumo.
¿Y eso ha ayudado?
Hoy se atienden 5.000 de 16.000 adictos, se redujo dramáticamente la transmisión del VIH, de los homicidios, de los consumidores en cárceles y, en general, la inseguridad pública. Ahora, la policía no persigue a quien consume, más bien lleva a estas personas a los centros regulados, se asegura de que reciban las jeringas y las pipas y que no lo hagan en la calle y se dedica a labores de inteligencia para combatir a grandes narcotraficantes y no a perseguir consumidores.
¿Y esa atención es segura?
Se da en condiciones higiénicas, evitando sobredosis, suministrando metadona por heroína, permitiendo consumo regulado de marihuana, desintoxicando y asegurando la inclusión social de habitantes de la calle. En Vancouver, el paciente es un ser humano que tiene derechos y deberes y debe ser tratado con dignidad y respeto.
¿Qué experiencias de ese país se pueden aplicar en Bogotá?
Vamos a suscribir un convenio de asesorías. También logramos que el exalcalde Philip W. Owen, quien fue la persona que se atrevió a abrir los centros regulados de consumo, venga a Bogotá a explicar cómo se logró este cambio y qué implicaciones tiene. El oficial de la policía Mattew Harty, encargado de atender la zona en la que hay centro regulado, el Down Town –que era como nuestra calle del ‘Bronx’–, vendrá a explicar cómo la policía pasó de la oposición y la resistencia al apoyo directo.
¿Qué modelos nos servirían?
Decidimos que en Bogotá vamos a juntar la política de inclusión social del ciudadano habitante de calle con la política de salud pública y de seguridad.
Pero han criticado mucho a los Camad. ¿Por qué les han llovido tantas críticas?
No sé por qué. Empezamos con cuatro, el del ‘Bronx’, de la Cárcel Distrital y los de los hospitales del sur y centroriente. Hoy tenemos 15 funcionando en las zonas de mayor inseguridad. Allí hemos detectado el mayor consumo, ligado a lo que se ha hecho con el plan integral de seguridad y convivencia ciudadana o plan 75/100, que son las zonas priorizadas.
¿Usted trabajará para que los adictos en Bogotá puedan ser tratados con marihuana o derivados de esta?
El bazuco deteriora al consumidor, daña su cerebro y afecta la noción de cuidado de su cuerpo. El uso indiscriminado y compartido de pipas daña la boca y transmite enfermedades. Hay que combatir el sometimiento de la persona al jíbaro que le suministra la droga de pésima calidad a cambio de celulares y espejos de carros. Todas estas son circunstancias que les están haciendo mucho daño a estas personas, a la sociedad, al Estado.
¿Qué estudios sustentan que el uso de marihuana es efectivo para el tratamiento de adictos?
El Ceacs de la Secretaría de Gobierno realizó el año pasado un estudio con 500 consumidores de bazuco del ‘Bronx’ y sus alrededores que se demuestra que más o menos el 70 % de ellos tienen un autoconsumo de marihuana y que lo utilizan porque son conscientes de que reduce la ansiedad y el número de fumadas de bazuco, y eso disminuye el riesgo.